miércoles, 16 de agosto de 2017

ENSALADA DE PIMIENTOS ASADOS


Pues os voy a dejar hoy por aquí una de mis ensaladas preferidas. ¡Vamos, que me vuelve loca!.
Desde siempre la recuerdo en casa, ya que era también una de las que más gustaba a mi madre y a mi abuela, volvemos a la cocina de los recuerdos. Como me gustaba llegar a casa y al abrir la puerta sentir el característico olor de los pimientos al ser asados. Ya sabía que aquel día no la comería pero me fritaba las manos y me relamía pensando en que sería al día siguiente.


Y claro está, el día siguiente llegaba y yo ya en el desayuno le iba recordando a mi madre que a mediodía comeríamos pimientos asados ¿No?. Al final me echaba de la cocina diciéndome que por pesada no los iba a comer. ¡Uffff , hasta que llegaba a casa y veía que si los comería... un sin vivir!
Pero bueno, vamos a la receta, que no tiene ningún misterio.





INGREDIENTES:

-Unos pimientos rojo para asar
-Aceite, sal
-Huevos cocidos
-Cebolla tierna

ELABORACION:

En primer lugar vamos a asar los pimientos, para ello los lavaremos y secaremos perfectamente. 
Los colocaremos en una bandeja de horno, y los colocaremos unos al lado de otros, salaremos un poco y añadiremos un buen chorreón de aceite de oliva, y los introducimos en el horno. 
Yo los pongo desde el mismo momento en que lo enciendo ya que así voy aprovechando el calor y ahorramos luz.
Lo pondremos a unos 190/200º, y cuando llegue a esa temperatura, contaremos unos 45 minutos, o hasta que veamos que están asados, lo notaremos porque quedarán blandos, y además se les pondrá la piel negra en algunas zonas.
Una vez asados, los dejaremos enfriar, y ya podremos pelarlos, con cuidado quitando el pedúnculo superior y las semillas e iremos haciendo tiras con ellos, a lo largo.
Vamos dejando en un bol o fuente, porque dejarán ir mucho caldo, no lo tiréis todo, vamos a mi es lo que más me gusta casi. Los dejamos atemperar.
Los huevos los tendremos cocidos, fríos y pelados, los cortaremos en dados, o como más os guste a vosotros.
Con la cebolla haremos lo mismo. 
Una vez cortado todo y los pimientos fríos, mezclaremos todos los ingredientes, y salaremos al gusto, añadiendo aceite de oliva, también al gusto.
Probamos y si lo encontramos al gusto, lo llevamos a la nevera hasta que este bien fresquita.
Y si queréis hacéis como mi madre, dejarlos de un día para otro, con lo que conseguimos un sabor excepcional, ya que se habrán asentado los pimientos y los demás ingredientes estarán bien impregnados de sabor.
Y listo, yo ya salgo con la barra de pan bajo el brazo, ya que como os he dicho, con el jugo que van soltando y el aceite de oliva, se consigue un sabor que vamos... ¡A mi me disloca!
A ver que tal os va a vosotros.



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